jueves, 16 de agosto de 2012

La Trinidad y la Salvación Parte 1




¿Cuanto tienes que saber y creer acerca de Jesús para ser salvo?

Una discusión reciente sobre este tema me sorprendió.  En la discusión, gente de diferentes niveles de educación teológica y de diferentes tradiciones evangélicas, no estaban de acuerdo en cuanto a si uno debe creer en la Trinidad para ser Cristiano.  Los elementos de las diferentes opiniones fueron:

  1. si uno tiene que usar la palabra «Trinidad» para describir al Dios Cristiano.
  2. si uno tiene que usar la palabra «persona» para describir a los miembros de la Deidad.
  3. si uno tienen que creer cada uno de los componentes de la doctrina de la Trinidad.
  4. si uno puede ignorar una parte de la doctrina de la Trinidad sin negarla completamente.
  5. si uno puede negar un componente de la doctrina de la Trinidad y todavía ser salvo.
  6. si uno puede negar todos los componentes de la doctrina de la Trinidad y todavía ser salvo, aunque esté en camino hacía un conocimiento pleno y Bíblico de Dios.

Parece que yo he sido de una u otra de estas opiniones en mi transición de ser Bautista, a ser Unicitario hasta que he llegado a ser parte de una iglesia Trinitaria y Reformada.  

La doctrina de la Trinidad es el fundamento del Evangelio de Jesucristo.  Por eso, casi todo movimiento herético en la historia del Cristianismo ha negado un aspecto de la doctrina de la Trinidad y como resultado ha negado el Evangelio, también.  Mientras el Espiritu Santo abría las Escrituras para mi, en cuanto al la verdad de cada componente de la doctrina de la Trinidad, pude ver con mas claridad el Evangelio de Jesucristo y el amor profundo del Padre hacía los elegidos.  Como parte de mi testimonio de llegar a la fe en el Jesús de la Biblia, yo no puedo exagerar la centralidad de la doctrina de la Trinidad al Evangelio y la salvación.

Los tres componentes de la doctrina de la Trinidad vienen de la Biblia:

  1. Hay un solo Dios.
  2. El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios.
  3. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han disfrutado una relación desde toda la eternidad como personas distintas.

¿Cual de estas tres verdades puede uno ignorar y ser salvo?
¿Cual de estas tres verdades puede uno negar y ser salvo?

De las Escrituras aprendemos que la identidad de Jesús como Dios forma parte del mensaje que nos nace de nuevo.  Las referencias “YO SOY” de Jesús en el Evangelio de Juan muestran que Jesús se decía ser Dios.  Jesús ligó el creer en él como el “YO SOY” con el perdón de pecados diciendo, “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24 RV1960)  Jesús le dijo a la mujer Samaritana en el pozo de Jacob, “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” (Juan 4:10 RV1960)  Luego, Jesús confirma su identidad para la Samaritana usando una “YO SOY” como respuesta a su declaración sobre el Mesías (v15).

La mujer Samaritana no tenía agua viva para tomar hasta que entendió que Jesús es Dios.  Y cuando ella creyó esto, ella salió y lo compartió con todo su pueblo.

Parece, entonces, que creer en Jesús como el Mesías que es Dios, forma parte de las Buenas Nuevas.  ¿Quien nos vino a salvar?  ¿Fue un ángel? ¿Un diosito?  ¿Un simple profeta?  ¡NO!  ¡Emanuel ha venido!  ¡Dios con nosotros!

Examinaremos los otros componentes de la Doctrina de la Trinidad pronto.

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