Después que el rey de Babilonia conquistó Jerusalén, mandó a su jefe de oficiales traer unos jóvenes de las familias más importantes de los israelitas. Tenían que ser jóvenes inteligentes de buena salud y buen parecer. Estos jóvenes tendrían que pasar por tres años de entrenamiento y después, entrarían al servicio del rey. En una historia acerca de unos de estos jóvenes vemos como ellos demostraron dominio propio y no comieron la comida del rey que no había sido preparada según las tradiciones judías. La siguiente historia habla de tres de ellos que demostraron perseverancia.
El Horno de Fuego
Daniel 3:1-30
Verdades Bíblicas:
- Siempre debemos adorar sólo a Dios, y nunca adorar a ninguna imagen u otros dioses.
- Siempre debemos permanecer fieles a Dios, aún cuando otros se nos oponen o nos persiguen.
- Si permanecemos fieles a Dios, él siempre estará con nosotros.
- Si permanecemos fieles a Dios, otros verán el poder de Dios y reconocerán que él es más poderoso que otros dioses e imágenes hechas por hombres.
El Rey de Babilonia hizo una estatua de oro muy grande de si mismo. Luego invitó a los oficiales de su gobierno a una dedicación de la estatua. Entonces se reunieron todos los oficiales en frente de la estatua. Y el vocero proclamó, “Gente de todas naciones e idiomas, escuchen lo que tienen que hacer. En el momento que oyen la música de muchos instrumentos, tírense al suelo y adoren esta estatua que su rey mandó hacer. Cualquier persona que no se incline delante de esta estatua, será echada en un horno de fuego.”
Entonces cuando oyeron la música, inmediatamente todos se inclinaron delante de la estatua y la adoraron.
Pero un grupo de hombres llegaron al rey y dijeron, “¡Oh rey, viva para siempre! Usted ha ordenado que al oír la música todos se inclinen delante de esta estatua que usted ha hecho y que la adoren. Y has ordenado que cualquiera que no lo hace sea echada en un horno de fuego. Pero hay unos judíos que usted ha puesto frente de su pueblo que no están obedeciendo este orden. Ellos no adoran a los dioses del rey, ni a esta estatua de oro.”
Entonces el rey se enojó mucho, y mandó traer a los tres jóvenes. Cuando ellos se presentaron, el rey les preguntó, “¿Es cierto que ustedes no adoran a mis dioses, ni se inclinan delante de la estatua? Ahora, ¿están dispuestos a inclinarse y adorar a la estatua cuando oyen la música? Porque si no lo hacen, serán echados inmediatamente al horno de fuego.”
Los jóvenes contestaron, “Oh rey, nosotros no tenemos que responderle ni defendernos. Porque si nos echa en el horno de fuego, el Dios que nosotros servimos nos puede salvar. Y aunque no nos salva del fuego, usted debe saber que no adoraremos a sus dioses ni a esta imagen de oro que usted ha hecho.”
Entonces el rey se enfureció, y ordenó que se calentara el horno hasta siete veces de lo normal. También mandó a sus soldados más fuertes echar a los tres jóvenes al horno. Entonces estos jóvenes fueron atados y echados al horno de fuego con ropa y todo. Pero el fuego era tan caliente que los mismos soldados se murieron quemados cuando echaron a los tres jóvenes en el horno. Al ver adentro del horno, el rey se asustó y preguntó a sus oficiales, “Echamos a tres hombres al horno, ¿no es cierto?”
Y ellos contestaron, “Si, es cierto, oh rey.”
El rey les dijo, “¡Pero miren! Ahora hay cuatro hombres en medio del fuego y no están sufriendo ningún daño. Y el cuarto parece como un hijo de los dioses.”
Entonces el rey se acercó al horno, y llamó a los tres jóvenes, diciendo, “Sálganse del horno y vengan acá.”
Los jóvenes salieron del fuego. Y todos los oficiales llegaron para ver a los jóvenes y se dieron cuenta que no habían sufrido ningún daño.
Y el rey dijo, “Bendito sea el Dios de estos jóvenes que mandó a su ángel y los salvó del fuego. Ellos confiaron en él y desobedecieron el orden del rey. Entregaron sus mismos cuerpos en vez de adorar a otro dios y han adorado únicamente a su Dios. Por eso, ahora ordeno que cualquiera que hable en contra del nombre del Dios de estos jóvenes sea cortado en pedazos, y sus casas sean destruidas. Porque no hay ningún otro dios que puede salvar de esta manera.”
Entonces el rey dio aún más responsabilidad a estos tres jóvenes.
Temas de Diálogo:
- ¿Quién puede contar esta historia?
- ¿Cómo mostraron los tres jóvenes judíos la perseverancia en medio de la persecución? (Ellos rehusaron adorar a dioses falsos y a la imagen aunque el rey les había amenazado echarles en un horno de fuego.)
- Cuando el rey amenazó a los jóvenes ¿cómo le contestaron? (Nuestro Dios nos puede salvar del horno de fuego, y aunque él no nos salve, no vamos a adorar a sus dioses ni a esta imagen de oro.)
- ¿Cuál fue el resultado de la perseverancia de estos tres jóvenes? (Dios mandó a su ángel para salvarles, y no se quemaron. El rey reconoció la fe de estos jóvenes, y el poder de Dios, y declaró que nadie podía hablar en contra de Dios.)
- Si nuestros familiares o amigos nos maltratan por seguir a Cristo, ¿qué debemos hacer?
- ¿Cómo le ha ido a usted desde que usted decidió seguir a Cristo?
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