miércoles, 13 de julio de 2016

Pablo cuando iba rumbo a Jerusalén

Introducción
¿Cuándo has tenido de despedirse de un ser querido? ¿Cuál es una de las cosas más difíciles en cuanto a dejar el hogar? ¿Cómo se despide usted normalmente?

Ésta es la historia de Pablo cuando iba rumbo a Jerusalén.

Después de salir de Éfeso, Pablo hizo un recorrido por toda la región visitando las iglesias y animando a los discípulos. Siempre fue su plan estar en Jerusalén para el día de Pentecostés y después de algunos meses viajando se dirigió a Jerusalén. Como pasaba cerca de Éfeso, mandó llamar a los ancianos de la iglesia llegar a encontrarle en el camino.
Él les hizo recordar de su servicio entre ellos y como no había vacilado en predicar a todos, tanto a judíos como a griegos, las buenas nuevas. Les dijo que ahora iba a Jerusalén obligado por el Espíritu. Veamos sus palabras en Hechos 20:22-24.
También Pablo tenía algunas advertencias para ellos como líderes de la iglesia: Hechos 20:28-31.
Tengan cuidado de sí mismos y del rebaño—la iglesia.
Vendrán “lobos feroces” tratando de destruir a la iglesia.
Aun entre los líderes se levantarán maestros falsos.
Estén alertos.
Cuando Pablo se despidió de esos amigos queridos, les dijo que no volverían a verlo. Se pusieron muy tristes y lloraban inconsolablemente. Lo abrazaron y lo besaron.
Seguía su camino a Jerusalén aprovechando la oportunidad de visitar con otros discípulos que encontraron en su camino. En casi todo lugar le rogaban a Pablo no ir a Jerusalén porque el Espíritu Santo les había revelado que allá él iba a pasar sufrimientos y prisiones.
En Cesarea Pablo y sus compañeros quedaron varios días en la casa de Felipe, uno de los siete que hace tiempo fue nombrado de servir a las viudas. Ágabo, un profeta, llegó con ellos y profetizó que Pablo sería atado por los judíos de Jerusalén y entregado en manos de los gentiles. Todos que oían esto rogaban a Pablo que no subiera a Jerusalén. Pablo ya sabía lo que le esperaba pero estaba determinado ser obediente a Dios viniera lo que viniera. Él respondió a un grupo así: Hechos 21:13.
Cuando los discípulos comprendieron que Pablo no se dejaría convencer, le dijeron: “¡Qué se haga la voluntad del Señor!
Así que Pablo continuó su viaje hasta llegar a Jerusalén.
Ésta es la historia de Pablo cuando iba rumbo a Jerusalén después de su tercer viaje misionero.

Preguntas:
¿Cuál fue la esencia del mensaje de Pablo a los ancianos de Éfeso? (Les recordó de su fidelidad de servir a Dios y les advirtió de algunos amenazas que tendrían que enfrentar en el futuro y su responsabilidad de cuidarse a sí mismo y a la iglesia)
¿Cuál era la responsabilidad futura de los ancianos? (Estar alertos, cuidar de la iglesia de maestros y doctrinas falsas)
¿Por qué los cristianos maduros deben “estar alertos” y velar por los creyentes más nuevos?
¿Por qué esperaba Pablo problemas en Jerusalén? (Porque le fue revelaba por el Espíritu Santo)
¿Cómo demostraron los ancianos su profundo amor por Pablo? (Oraron por él, lloraron al pensar que no lo vería más, trataron de convencerle no ir a Jerusalén)
¿Por qué Pablo no hizo caso de la advertencia de los creyentes? (Dijo que estaba dispuesto no sólo a ser atado sino también a morir en Jerusalén. Él siempre deseaba hacer la voluntad de Dios sin pensar en sí mismo.)
¿Cómo reaccionaron las personas después de escuchar la profecía en cuanto a Pablo? (Trataron de convencerle no ir a Jerusalén, lloraron.)
¿Qué crees tú que sentía Pablo en cuanto a su viaje a Jerusalén?
¿Cómo puedes tú hoy buscar la guía y el consuelo del Espíritu Santo?
¿Cuándo puede el hacer la voluntad de Dios implicar dolor, sufrimiento o riesgos?
¿Cómo podemos tener valor cuando tengamos temor de hacer lo que Dios quiere?

¿Qué decisión mantienes tú firme aunque otros no la aprueben?

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